viernes, 13 de marzo de 2015

V. Implicaciones para una política educativa

Creemos que la experiencia del taller es un caso de éxito que muestra la necesidad de repensar las prácticas dominantes en las políticas educativas actuales.

El modelo actual, en general, es de carácter monológico, pues está determinado por ciertas autoridades o sectores educativos sin tomar en cuenta a profesores y alumnos en su diseño. Proponemos a cambio un modelo más dialógico, que permita la contribución de todos los agentes educativos.

Las prácticas educativas actuales son verticales (top-down): ciertas instancias diseñan el programa que los profesores deben instrumentar para los alumnos, los destinatarios. Proponemos un modelo más horizontal o más vertical en un sentido up-bottom, de manera que las iniciativas de alumnos,  profesores, departamentos e instituciones tengan más cabida y respaldo.

A pesar de todas las transformaciones que la educación ha vivido en los últimos años lo cierto es que sigue funcionando como un modelo de transmisión del conocimiento y no de construcción colaborativa del conocimiento.

Por último... se habla mucho de la necesidad de incluir más tecnología en el aula. Pero la experiencia del taller sugiere que incluir tecnología digital implica la necesidad y la posibilidad de cambios educativos más profundos. Lo que sucede en muchos casos es que la tecnología se usa como herramienta para hacer lo mismo que se hacía antes de ella. Lankshear y Knobel le llamaban a esto: “ofrecer vino viejo en botella nueva”. Así que la necesidad de integrar la tecnología en el aula creemos que está subordinada a la necesidad de explorar nuevas prácticas educativas. Es urgente que la innovación educativa forme parte de la agenda de las instituciones y los tomadores de decisiones.

IV. Los fuegos: aprendizajes emergentes

Poco a poco los participantes del taller fueron empoderándose y empezaron a brotar iniciativas, empezaron a pasar cosas que no estaban planeadas.

Por ejemplo, los participantes empezaron a hacer suyo el taller y aumentó su contribución. Algunos asumieron ciertos roles, como Mónica, que guiaba ciertos ejercicios motivacionales (como ejercicios de visualización) o nos contaba cuentos didácticos. O Pat, que se encargaba de tomar notas en clase y desempeñaba un rol “crítico”. Otros participantes asumieron la preparación de pequeñas exposiciones sobre ciertas teorías sobre las que queríamos saber más. Y Eddie era nuestro etnógrafo y elaboraba mapas de lo que sucedía. Por ejemplo, creó esta figura para explicar las etapas evolutivas que habíamos vivido como comunidad, donde al principio los participantes pensaban que encontrarían un taller de capacitación sobre tecnología educativa y poco a poco empezaron a sentirse parte de una comunidad de innovadores educativos.

Otra iniciativa que fue muy interesante fueron las sesiones que dedicamos a invitar a más alumnos (hasta un total de 5) para que profesores y alumnos pudieran dialogar sobre buenas prácticas educativas, malas prácticas y las preguntas que quisieran hacerse.

Pizarrón de una de las sesiones de dialogo alumnos-profesores
Por último, el taller concluyó con el arranque de una serie de proyectos en equipo. Un equipo, los “filósofos”, idearon una campaña de promoción de la reflexión educativa en el aula. Otro, los “bibliotecarios”, compilaron una biblioteca digital con los recursos educativos más interesantes que conocían; y otro grupo, “los productores”, elaboraron materiales educativos con la herramienta de TEDed, que permite utilizar un video y hacer preguntas sobre él. 


jueves, 12 de marzo de 2015

III. Las chispas: actividades y contenidos claves

Las chispas... ¿cuáles eran los contenidos y actividades claves del taller?

Fue un taller de un ritmo de actividad alto. Yo les compartí una serie de teorías y nuevas tendencias relacionadas con la innovación educativa (como Flipped clasroom, Gamificación, teorías sobre la innovación, edupunk, etc...).

También les presenté una serie de bancos de recursos educativos (como MOOCs, Eduteka, Temoa, el MIT, etc.).

Discutimos una serie de casos memorables de innovación educativa (como “A hole in the wall”, de Sugata Mitra en La India, o la “escuela expandida” en un Instituto de los suburbios de Sevilla, “Pensando en los demás”, en una escuela de Japón y “Proyecto Facebook”, de la Universidad de Buenos Aires).

Y también puse en juego una serie de tecnologías:
- El Gdoc como cuaderno de apuntes colectivos
- El mail para enviar después de cada sesión minutas de la clase
- El blog como espacio personal de reflexión
- SurveyMonkey para hacer encuestas y obtener el feedback de la clase
- Diigo para elaborar bibliotecas digitales de recursos educativos

II. El combustible... visión educativa

Educar no es llenar copas vacías sino encender fuegos (Plutarco)
 El combustible en este caso es la visión educativa que fundamentó mi diseño del taller. Tiene tres pilares claves, tres teorías del aprendizaje:

- el concepto de “comunidad de práctica” (Lave y Wenger, 1997) que entiende el aprendizaje como parte de una práctica social más amplia entre personas que comparten cierto oficio, situación o interés.

- el conectivismo, “una teoría del aprendizaje para la era digital”, así la llamó Siemens. Defiende la importancia de las conexiones entre personas y entre personas y recursos de aprendizaje, por encima de la información o contenido que se transmiten. Esta figura representa una red.... piensen que los puntos son la personas y las línea, las conexiones entre ellas. Lo que se transmite es la señal, que en términos educativos podemos pensar como información o conocimiento.
Figura de la presentación de Diego Leal en su conferencia sobre conectivismo

- el aprendizaje emergente, que sirve para describir aprendizajes que se dan, sobre todo, en ambientes informales. Por ejemplo, lo que sucede en algunas comunidades virtuales en internet. El aprendizaje emergente es una experiencia que tiene que ver más con la adaptación que con la predicción. Que cobra sentido en retrospectiva para los participantes. Basado en la experimentación, la exploración, es decir, en el “prueba y error” y no en un sistema cuyo propósito es el control externo, un sistema “a prueba de errores”. Y, en última instancia, el aprendizaje emergente es creado POR los participantes no PARA los usuarios.

I Conferencia: Presentación y datos duros

Antes que nada, les invito a participar en esta conferencia a través de un documento en Gdoc.  Si tienen una laptop o una tablet pueden usarla mientras nosotros presentamos. Cliquen en: http://goo.gl/50oxAx
Accederán a un documento en GDrive. No sólo pueden leer sino editar. Eso les permite tomar notas de lo que decimos, hacer preguntas o comentar lo que quieran. El equipo de compañeros en esta conferencia eventualmente también lo usará para escribir lo que cada quien quiera. La idea es que al final de la conferencia lo podamos usar para abrir diálogos con ustedes y entre nosotros.

Soy Sergio Reyes. Soy profesor de escritura académica (en la UDLAP) y en los últimos años me he metido de lleno en la innovación educativa. Estudio dos doctorados en en ese campo. Y el semestre pasado impartí un taller de capacitación docente.  La conferencia trata de la experiencia de ese taller y de las lecciones que creemos que se extraen de él para fundamentar políticas educativas.

De hecho, la conferencia tiene 3 partes. En la primera yo les contaré la historia del taller. Después algunos participantes les compartirán su propio testimonio. Y luego, yo cerraré con las implicaciones educativas finales de la experiencia. El último turno queremos dedicarlo a dialogar con ustedes, con las preguntas o comentarios que nos quieran hacer a mano alzada y con lo que hayan escrito en el Gdrive. La idea es que ustedes experimenten en carne propia el tipo de dinámicas de interacción que desarrollamos en el taller. Así podrán entenderlas y juzgarlas mejor.

El taller se titulaba: “creación de una comunidad de innovadores educativos”. Y quiero ponerle un subtítulo metafórico: “La educación como diálogo y colaboración”.

El taller duró casi 3 meses. Nos veíamos cada viernes, dos horas, en un aula tradicional que estaba provista con un cañón y acceso a internet. En total, sumamos 28 horas. Y fuimos un total de 20 participantes, 21 conmigo, con 15 profesores de esta universidad, de diferentes áreas (inglés, psicología, ingeniería, arquitectura), 3 administrativos y 2 alumnos.

El objetivo era, en esencia, propiciar en el profesorado la exploración de la innovación educativa de sus prácticas. Invité a dos alumnos para que estuvieran presentes en nuestras sesiones y pudieran aportar su punto de vista.

Una de las cosas interesantes que pasaron es que los propios participantes me pidieron al final del taller que lo extendiéramos más sesiones. En total, fueron cuatro sesiones más de las planeadas.

martes, 28 de octubre de 2014

Profesores vs alumnos: primera sesión


Quién sabe en qué etapa evolutiva haya situado Eddie la sesión de diálogo profesores-alumnos del viernes pasado

Etapas evolutivas de la comunidad de innovación educativa que formamos 

A mí la sesión me gustó mucho. No es que llegáramos a ninguna respuesta sólida sobre los problemas que nos preocupan a la hora de innovar en educación pero creo que abrimos más ángulos de reflexión. Y sobre todo, creamos una experiencia de diálogo, transversal, donde alumnos y profesores compartimos puntos de vista y experiencias. Por desgracias, tengo la impresión de que no es algo frecuente en una universidad. 

Pizarrón de la sesión de diálogo profesores vs alumnos (24/octubre/2014)

¿Qué saqué yo en claro de todo lo que dijeron los alumnos? Tres cosas:

1. El valor de la interacción en clase y de escuchar la voz de los alumnos. Ya vimos cómo el estudio de la Fundación Telefónica reconocía la "contribución" como una de las tendencias educativas emergentes. Por contribución entienden la mayor capacidad del individuo para decidir qué quiere aprender, cuándo, cómo, para qué. Es lo que en EEUU llaman "empoderamiento". Pues bien... creo que los testimonios de esos chavos reforzaron mi idea de que los alumnos tienen cada vez más conciencia de su autonomía en el aprendizaje.

2. flexibilidad & exigencia. Antes de la sesión yo estaba casado con la idea de que adaptarme al proceso de aprendizaje de los alumnos, a su "aprendizaje emergente", era algo muy valioso. Sigo pensándolo. Pero los chavos criticaron actitudes paternalistas, condescendientes, incongruentes. Fue interesante escuchar cómo valoran a los profesores exigentes, a los profesores que les retan y que son consistentes con esa exigencia. Imagino que la virtud será el equilibrio entre ambas sensibilidades, lo que yo llamo "la magia del bambú": flexible pero firme,

Citas extraídas de lo que dijeron los alumnos en esa sesión


3. Uso de la tecnología: "con sentido". Sí me dio la impresión de que apostaban, en general, por el uso de la tecnología (dentro y fuera del aula), pero lo que más recalcaron es que debía cumplir una función interesante. Usar la tecnología digital por el mero hecho de usarla es un gran riesgo para la innovación. Por ejemplo, me quedo con la impresión de que vale la pena profundizar en el modelo "flipped classroom", donde los contenidos se consulten en dispositivos digitales fuera del aula (en videos, enlaces, etc.) y el aula se reserve a la "práctica" social de esos contenidos. También de en gran parte lo que les interesa más de la tecnología son prácticas colaborativas (como en GoogleDrive) no tanto transmisivas.

4. La necesidad de tomar en cuenta muchas variables: la carrera (que crea perfiles diferentes de alumnos), los contenidos formativos, el tipo de tecnología, el asunto de la evaluación, etc. Dicho de otra manera, me queda la sensación de que el arte de la innovación educativa es un arte "situado", es decir, contextualizado y que, por tanto, es arriesgado llegar a recetas confiables.

Bueno.. esto es lo que yo saqué en limpio. ¿Qué aprendió cada uno de ustedes?

jueves, 14 de agosto de 2014

Construcción de una comunidad de aprendizaje colaborativo

Bienvenidos al taller de Creación de una comunidad de innovación educativa.

Mi idea del taller es poner en juego un conjunto de visiones y teorías educativas relacionadas con prácticas de aprendizaje y comunicación emergentes en esta era digital. Pero es un curso fundamentalmente diseñado para cultivar una actitud de innovación educativa con la que afrontar los retos del aula actual. 



Lo he pensado como una taller vibrante de discusión pedagógica donde circularán una serie de recursos tecnológicos (Twitter, GoogleDrive, Diigo, Cmap, MOOCs, repositorios académicos digitales, etc.), pero donde la clave estará en el uso educativo de esos entornos digitales no en su mero manejo operativo. 

Además, la idea no es propiciar procesos aislados de aprendizaje sino actividades colaborativas donde, al menos en mi sueño, cada uno de ustedes contribuirá con sus experiencias y conocimientos educativos a la construcción de conocimientos compartidos. La utopía hacia la que quiero caminar, por tanto, es crear con ustedes una experiencia comunitaria de innovación educativa. 

En un nivel más tangible y práctico uno de los tesoros que podemos llevarnos del taller es la construcción (o enriquecimiento) de un Entorno Personal de Aprendizaje (digital), es decir, de una colección organizada de recursos, herramientas y prácticas en internet que a cada quien le sirva para formarse como profesional de la educación.

Aquí les dejo la presentación que preparé como introducción al taller: